domingo, 19 de agosto de 2007

El lamento de Portnoy

Leyendo las tribulaciones del judío norteamericano Alexander Portnoy, es imposible no imaginarle con la cara del mejor Woody Allen, el de la época de Anni Hall.

Alex vive en una tierra de nadie marcada por los rituales y la filosofía existencial de su familia judía, por su madre freudiana y su padre, un estreñido vendedor de seguros. Obsesionado con el sexo prohibido y acongojado por su hipocondría, los sentimientos de culpa y la vida envidiada y repudiada a la vez de los goyim, relata su vida desde la infancia a la treintena a su psicoanalista. Lo hace en un tono jocoso, crítico y sarcástico, que nos hace sonreír y a veces soltar la carcajada, aun a pesar de saber la insatisfacción que encierra, su soledad vital y el terrible sentimiento de sentirse extranjero en todas partes.

domingo, 12 de agosto de 2007

Expiación

Por fin, antes de que la película inaugure el festival de Venecia, termino de leer Expiación. Sobre su argumento está ya todo escrito.

Me impresionan sus descripciones / sensaciones de la guerra y siguiendo la pista de Mac Ewan me encuentro con su pasado, que efectivamente está marcado por haber vivido esa experiencia de primera mano en su propia familia. Pero luego encuentro otra sarta de casualidades más inexplicables. Y es que un año después de escribir el libro, Ian descubre el pasado de sus padres. Un pasado que tiene mucho/demasiado en común con Expiación.
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=907859 .

El libro es de los que no se olvidan. Algunos de los detalles de su profusa descripción como las muñecas alineadas en el cuarto de Briony, su percepción de si misma, el sentimiento de culpa. el cómo podría haber sido todo si…. Hasta los (malos) sentimientos que despierta la niña en el lector.

sábado, 7 de julio de 2007

Por amor al pueblo


Rusia después de la caída del zarismo. En Yazik, un pequeño pueblo de Siberia, conviven una extraña comunidad y los restos del ejército checo. Los hombres y mujeres de las Palomas Blancas, despojados de las llaves del infierno y guiados por Balashov, son ángeles que al ritmo de sus danzas hablan con dios. Los nativos de la taiga, los tungús, con su chamán al frente les contemplan con estupor. Los vertiginosos cambios políticos ocurridos han hecho de la legión checa un fantasma fuera de la historia. Pero su comandante se niega a reconocerlo y volver a casa. Allí vive también la viuda Anna Petrovna, amante de la fotografía y madre de Aliosha, el único niño del pueblo.

Pero la llegada del carismático Samarin, supuestamente evadido de una prisión remota de la tundra siberiana y que dice ser perseguido por un monstruoso y caníbal criminal apodado el Mohicano, amenaza el precario equilibro de esta desolada comunidad. Cuando el chamán indígena del pueblo aparece muerto, la sospecha y el terror se adueñan de la vida en Yazik. Sin embargo, en medio de la violencia, también hay espacio para el deseo irracional, o para el amor sagrado, con las dosis de horror de las religiones arcaicas. Anna Petrovna se entrega a un hombre tras otro. El Mohicano convierte el canibalismo en un acto de amor.

Poco a poco, el libro descubre al verdadero Samarin pintándole en color rojo sangre cada vez más oscuro. Un hombre que desea la “destrucción... de todo lo que se interponga en el camino de la felicidad de la gente que nacerá después de que él muera". Cuando la ternura hacia Aliosha le lleva a desviarse de su senda revolucionaria, el aterrador Samarin se siente consternado por su debilidad. En ese momento el extremismo religioso y el político se exponen simbólicamente el uno junto al otro.

La doctrina de las Palomas Blancas nos confirma que el fanatismo religioso sólo produce infelicidad. El hombre quiere ir más allá y para ello está dispuesto a destruirse. Los bolcheviques que más tarde asaltan Yazik son la otra cara de la utopía teológica, pues el marxismo no es política, sino religión. La desaparición de las clases y la propiedad privada justifican el genocidio de los enemigos del pueblo.

A un ritmo que no te permite soltar el libro, al estilo de la narrativa rusa más clásica, Meek ha construido un gran libro que evoca un país, una época y un clima extremos y violentos, abordando la afinidad entre el fanatismo religioso y el político, poniendo de relieve cómo la política y la religión extinguen el sentido y la humanidad y sólo dejan impotencia en el ser humano.

Un maravilloso descubrimiento.


martes, 3 de julio de 2007

El rumor del oleaje

Amor y mar.

Una pequeña isla japonesa en tiempos de posguerra vive aislada del mundo, entregada al mar y a las tradiciones.
Una joven pareja descubre su amor en estado puro e imposible. Pero su idilio resiste a todas las adversidades.
Los barcos, la pesca, las mujeres buceadoras, el olor a sal… Mientras, la música de la isla, el rumor del oleaje, va sonando al ritmo de los sentidos.

Una pequeña delicia.

viernes, 15 de junio de 2007

En las nubes


Siete historias de la vida de Peter, un chico de 11 años sumergido en su mundo, siempre en las nubes.
Las metamorfosis a las que le conducen sus pensamientos le llevan a vivir divertidas situaciones llenas de inocencia y ternura, que se leen facilmente, logrando arrancarnos más de una sonrisa.
Así Peter intercambia su cuerpo con el del viejo gato de la familia, acaba con el matón de su clase o descubre al ladron que atracaba todas las casa de su barrio en orden ascendente.
Todo ello desde la vision de un niño que sabe observar a los adultos.

sábado, 5 de mayo de 2007

El maestro de Petersburgo


Este libro es como una muñeca rusa. Dentro de una historia se esconde otra historia y otra historia.

En la Rusia previa a la revolución, un padre se traslada a Petersburgo para conocer las causas del aparente suicidio de su hijastro, el joven Pavel. El padre, el escritor Dostoievski, descubre las andanzas de su hijo con el famoso anarquista Nechaev.

Parecería que estamos ante una novela histórica, pero no es cierto. Dostoievski no estuvo en esos años en Petersburgo, y su hijastro le sobrevivió. Lo que si es real es que el escritor ruso fue condenado a muerte por su participación en círculos políticos y deportado a Siberia, que tuvo que huir de sus acreedores y que su novela “Los endemoniados” y el personaje de Pavel están inspirados en el asesinato del estudiante Ivanov a manos de su compañero de célula terrorista Sergei Nechaiev.

Coetzee va tejiendo una apasionante novela con la recreación de tres asuntos diferentes: la muerte de un hijo, el mundo de Dostoievski y la figura de Nechaiev, todo ello a través de las emociones del duelo, la intriga, el sexo, la reflexión acerca de la sociedad y las revoluciones, las relaciones paternofiliales y el proceso creativo del escritor.

Dostoievski realiza un doloroso y destructivo viaje interior acompañado por la culpa. “Usted está de luto por sí mismo.” Para hacer suyos los sentimientos de Pavel y mantener viva su llama ocupa su habitación, viste su traje, se relaciona con los que le amaban, inicia una relación amorosa…

El proceso de identificación culmina cuando recupera los manuscritos de su hijastro en los que descubre su vocación literaria y la realidad de su relación padre-hijo. Mientras tanto el escritor se enfrenta a un bloqueo literario que solo consigue superar cuando, en las páginas en blanco del diario de su hijo, escribe un relato en el que aparecen Pavel, Matryona y Ana. Dostoievski puede por fin asimilar sus intensas emociones y experiencias y transformarlas en literatura, aunque por ello sienta que ha traicionado a todos. “He perdido mi sitio en mi alma”

martes, 1 de mayo de 2007

La amante de Bolzano



Esta vez el protagonista de la historia de Marai es el autentico Giacomo Casanova.
Huido de la cárcel de Venecia, viaja a Bolzano. Allí reside la única mujer a la que ha amado y que muchos años atrás perdió en un duelo contra el Duque de Parma.
El anciano duque, conocedor de lo que significa en su relación conyugal la sombra de ese amor no resuelto, propone a Casanova dinero y poderes a cambio de que en una sola noche consiga llevar a las cimas más altas de amor y desengaño a su esposa Francesa.
Pero es ella la que se adelanta y va al encuentro de Giacomo disfrazada de varón en una noche de Baile de Máscaras. Allí Casanova, bajo su máscara y vestido de mujer se enfrenta a un nuevo duelo, esta vez verbal y emocional, contra Francesca que se bate de una manera implacable, y al estilo de “El último encuentro” va desplegando distintos aspectos de los sentimientos y las pasiones humanas y sobre todos ellos, del amor. Casanova otra vez es derrotado y convertido en un símbolo del hombre que, en su afán por encontrar la felicidad, destruye los medios para alcanzarla.

sábado, 28 de abril de 2007

Azul casi transparente.


Sexo drogas y rock and roll, y también violencia en un Japón que vive entre el amor y odio a los Estados Unidos desde la postguerra. Por eso hay quien dice que se trata de un libro casi pornográfico y quien lo compara con la naranja mecánica.

Es una novela corta, brutal, sin de juicios morales ni sentimientos, en la que un grupo de jóvenes japoneses vive a un ritmo frenético marcado por el consumo de todo tipo de drogas y de las orgías que organizan para los soldados de las bases americanas, siempre con la música de fondo de The Doors. Detrás de todo está la necesidad de aceptación, el vacío moral, la soledad, el desencuentro multicultural y el nihilismo que muy de vez en cuando dejan asomar algunos brotes de pureza y de ternura.
-¿Un suicidio, no? Bueno, como no estás muerto, es sólo un intento de suicidio, pero el hecho es que no sabes hacer las cosas bien. ... Eso es lo que el doctor que le cosió la muñeca a Yoshiyama había dicho.

miércoles, 25 de abril de 2007

La casa del silencio



El Nobel Orhan Pamuk narra la historia de una familia turca desde la voz de cada uno de sus miembros: Fatma, la viuda de un medico moderno, idealista y alcoholizado vive en su habitación presa del pasado, la culpa, el rencor y los recuerdos, atendida por Recep, el enano hijo bastardo de su marido. Sus tres nietos huérfanos la visitan en verano: Faruk, el mayor, historiador recientemente divorciado, sigue los pasos de los hombres de la familia. Nilgún es una joven idealista en un país a caballo entre oriente y occidente, sometido a diariamente a la violencia política y religiosa. Metin, el menor, sueña con hacerse rico en Estados Unidos gracias a su inteligencia. El joven Hasan, con el que jugaban de niños, ahora arrastrado por el amor y el odio, es otra pieza clave en este puzzle que muestra los últimos cien años de la historia de Turquía.


“Como razoné después, aquí acostada en mi cama: una vez terminada la vida, ese viaje en coche de caballos en un solo sentido, no puedes volver a empezar de nuevo; pero si tienes un libro entre las manos, por confuso e incomprensible que sea, cuando lo terminas puedes, si quieres, volver al principio para leerlo otra vez y comprender lo incomprensible, para comprender la vida ¿Verdad Fatma?"

Un buen libro, con sabor amargo.



miércoles, 18 de abril de 2007

Elogio de la locura


De vez en cuando me flagelo, literariamente hablando, y leo algún libro de esos que según la leyenda ha leído todo el mundo, pero que en realidad solo lo han hecho algunos eruditos o pobres estudiantes obligados por su profesor de literatura. Esta vez le ha tocado el turno a “Elogio de la locura”, un libro más bien flaco y aparentemente inocuo, pero que cuando se abre se convierte en un monstruo. En apenas 100 páginas tiene más de 500 citas, que no están a pie de página sino al final del libro, con el consiguiente ir y venir, algunas veces para nada, rompiendo constantemente el sentido de las frases y el ritmo de la lectura y cuyo fin es ratificar el amplio conocimiento del mundo clásico de su autor.
Como las películas americanas, ha llegado a nosotros con un título distinto al original: “Elogio de la estulticia” (un guiño a Deyanira, que escribió ese palabro cuando yo lo estaba leyendo). Erasmo dedica la obra a Tomás Moro (Utopia fue otro ejercicio de autodisciplina aunque con mejor fortuna) y mediante una ironía al estilo del XVI describe a la estulticia como el origen de todas las bondades del mundo y lo utiliza como sátira contra los poderosos, la iglesia y las costumbres retrógradas de su tiempo, marcado por las esperanzas, las dudas y las ambigüedades de esa época incierta.
De este libro todos hablan maravillas. Con su lectura esta semana santa doy por cumplida mi penitencia.

martes, 10 de abril de 2007

Los cien millones de Herman Hesse



La editorial alemana Suhrkamp comenta que Hesse ha vendido nada menos que 100 millones de sus libros en el mundo, 75 millones de los cuales fuera de Alemania. Con esas cifras, a pesar de haber sido entendido como autor maldito y minoritario, sus libros podrían ser considerados ya parte de la educación oficial de millones de personas en el mundo.

En 1957, unos 10 años después que Hesse recibiera el Premio Nobel de Literatura, el influyente crítico alemán Karlheinz Deschner condenó como “kitsch” a la obra de Hesse y pronosticó su rápida desaparición como literatura. Y mientras en Alemania el interés por Hesse parecía confirmar la sentencia de Deschner, su obra fue descubierta en los años 60 por el entonces incipiente movimiento hippie estadounidense, por los existencialistas franceses, y por los movimientos estudiantiles latinoamericanos y europeos.
Probablemente la influencia del misticismo oriental no hubiera llegado jamás a Occidente de una manera tan masiva sin el libro de Hesse llamado “Siddartha”. Pocos libros en la historia han conseguido una influencia tan masiva en la cultura como para abrir casi por sí solos un mundo espiritual fundamentalmente extraño. Desde entonces, la influencia de Hesse creció de una manera incomparable en el mundo.

“Una de las causas del éxito de los escritos de Hesse se debe a mostrar la polarización de las fuerzas de la vida, como entre individuo y sociedad, los instintos y el intelecto; lo mundano y lo espiritual, los principios masculino y femenino…”, comenta a la BBC el profesor de literatura Leopold Bosshat.
“A través de esa polaridad, sus escritos son muy abiertos a la interpretación: como existencialistas, místicos, moralistas… es decir, cada generación pudo referir a Hesse según los problemas que surgían de cada época”, opina Bosshat.

Quizás los libros de Hesse sean de los pocos que se heredan de la generación de los padres y que se emplean además contra ellos; todos creen haber de alguna manera entendido y cumplido con los difíciles y cruciales temas del escritor alemán.
La edad adulta suele ser bastante más autocomplaciente que la juventud; tal vez por eso los conflictivos y desgarrados personajes de Hesse son más cercanos a los jóvenes que a los adultos, aunque los problemas que los libros de Hesse plantearon pertenecen a todas las edades del hombre.

domingo, 8 de abril de 2007

Sándor Márai


Sándor Márai nació en 1900 en una ciudad del imperio austrohúngaro que hoy es parte de Eslovaquia.Vivió un exilio voluntario en Alemania y Francia en los años veinte, abandonando definitivamente su país en 1948 con la llegada del régimen comunista. Se estableció en Suiza, Italia y finalmente en Estados Unidos, cuya nacionalidad adquirió en 1952. Su obra fue prohibida en Hungría y cayó en el olvido, hasta que resurgió con el fin de la época comunista. Para él como para tantos escritores y artistas el éxito llegó tarde. Márai se había quitado la vida en 1989 en San Diego, California. Casi todas sus biografías añaden en este punto que fue pocos meses antes de la caída del muro de Berlín, lo que supone una tragedia para un artista destrozado por la historia. Pero suelen ocultar que en los últimos años de su vida rechazó numerosas ofertas para regresar a su patria, y que para entonces era un anciano de 89 años consumido por la enfermedad que decidió no soportar hasta el final de sus dias.

Marai vivió la desintegración de la clase media húngara a la que pertenecía y sintió que "tal vez la única obligación de mi vida y de mi trabajo como escritor sea elaborar el proceso de esa desintegración". Quizá por eso inició sus memorias, “Confesiones de un burgués” a los 34 años.

Se ha comparado la obra de Sándor Márai con la de Thomas Mann, pero también recuerda a la de Proust Su obra escrita en pleno siglo XX nos lleva sin embargo al XIX. Sus relatos, ambientados en la centroeuropa de entreguerras, cosmopolita y decadente, envueltos siempre en un ambiente de penumbra, describen la intimidad, el valor del secreto y la soledad de la vida del burgués, contraponiendo su sensibilidad a la de los otros, los criados. En sus novelas se permite ser profundo e intentar alcanzar las verdades del ser humano. Cuando le leemos extrañamos ese otro tiempo como si lo hubiéramos vivido: un mundo de honor y lealtades, secretos y traiciones, seres en suspenso y destinos ya trazados. “Pocas veces somos tan reaccionarios como cuando leemos a Sándor Márai, pero nunca ser reaccionario ha sido más gratificante”. La magia de su narración nos envuelve y nos seduce llevándonos a compartir esos valores arcaicos, esas falsas verdades burguesas, esa sociedad injusta. A pesar de todo, sentimos que ese tiempo que hoy nos parece elegante y romántico ha pasado y nos llenamos de nostalgia por la pérdida definitiva de ese paraíso que tiene cierto olor a podrido.

viernes, 6 de abril de 2007

El afinador de pianos



El mundo de los libros de nuevo me lleva a Birmania.

El ejército británico, en la época colonial, requiere los servicios de un experto afinador. El sofisticado piano que aguarda al londinense se encuentra en los remotos territorios del norte de Birmania, en manos de un médico militar que cree utópicamente que la violencia de la conquista se puede evitar con la medicina, la poesía y la música.

El afinador emprende un intenso viaje, lejos de su país y de su esposa, que le lleva a conocer impresionantes paisajes y curiosos personajes. El encuentro con otra civilización, tan diferente a la suya, le convierte unas veces en testigo, otras en victima o victimario de lo único que tienen en común: la incomprensión entre oriente y occidente,

El afinador inicia otro viaje del que no regresará y que le lleva a un destino aún más remoto: al fondo de sí mismo. A un lugar donde nada es verdad ni es mentira....

sábado, 31 de marzo de 2007

¿Porqué los mismos siempre leemos lo mismo?

Esta mañana no tenía nada apetecible para leer. Como estoy con la pata coja, no podía alejarme mucho de casa para ir a la biblioteca o a mi librería favorita donde siempre encuentro/me encuentran algo que merece la pena. Así que medio a rastras me he acercado al hiper de al lado de mi casa y he estado buscando entre los libros de bolsillo algo que me llamara la atención. La verdad es que ha sido difícil. ¡Hay que ver los bodrios que se leen! Al final ha habido suerte y he cogido un libro de un autor americano para mí desconocido y otro que no había leído de Sandor Marai.

Al llegar a casa le he preguntado a San Google por el americano y me ha respondido con un par de páginas que recomiendan tanto a ese autor como a Marai.

Como todavía estoy flipando con lo de los dioses de Dostoiewski y Tolstoi , pues….
Parece que en el mundo de la literatura también se dan esas extrañas casualidades.

jueves, 29 de marzo de 2007

Los hermanos Karamazov




Esta es una obra capital de Fedor Dostoyewski que salió a la luz el año 1881, cuando el gran escritor ruso ya había cumplido los sesenta años, y constituye una de las novelas más significativas de la literatura universal del siglo XIX. Relata la historia de la violenta amistad entre un padre y sus hijos. El viejo Fiodor Karamazov es un cínico libertino cuyo ejemplo influye en la educación de sus hijos.

El libro puede leerse en dos niveles: en el más superficial se encuentra la historia de un parricida con el que todos los hijos del hombre asesinado comparten diversos niveles de complicidad; pero en un nivel más profundo se encuentra el drama espiritual de un conflicto moral que involucra: fe, duda, racionalismo y libre albedrío. Dostoievski pasó cerca de dos años escribiendo Los hermanos Karamazov, que fue publicada como una serie en El Heraldo Ruso, y completada en noviembre de 1880. El autor murió menos de cuatro meses después de la publicación de esta obra.

En un principio, la obra final de Dostoievsky constaría de dos tomos, el primero como preludio del segundo, el cual sería de mayor trascendencia e importancia que su antecesor. El héroe del primer relato, Aliosha, sería tomado como principal protagonista del segundo tomo, 20 años después de lo acaecido con el parricidio, periodo en el cual el joven se ve envuelto en el mundo revolucionario y en un crimen político, además del retorno a casa de su hermano Mitia. No obstante, esta obra nunca fue escrita debido a la muerte de Fiodor.

Aunque la religión y la filosofía influyeron profundamente a Dostoievski en su vida y en Los Hermanos Karamazov, una tragedia mucho más personal alteró el curso de esta obra. En mayo de 1878 la creación de la novela de Dostoievsky fue interrumpida por la muerte de su hijo de tres años, Alyosha. Aún cuando este suceso era trágico en cualquiera de las circunstancias, la muerte de Alyosha fue devastadora para Dostoievski a causa de que el niño murió de epilepsia, una condición que había heredado de Dostoievski. El dolor del novelista es palpable al leer el libro. Dostoievski nombró Alyosha al héroe de la novela, además de dotar a éste con todas las cualidades que él mismo admiraba. Esta tragedia también aparece en la novela como la historia del Capitán Snegiryov y su pequeño hijo Ilyushechka.

Una experiencia muy personal también tuvo influencia en la decisión de Dostoievski de que fuera un parricidio el crimen que dominara la acción externa de la novela. Al tiempo que cumplía con su sentencia de katorga (trabajos forzados) en Siberia por hacer circular textos polìticamente subversivos en los 1850s, Dostoievski conoció a un joven llamado Ilyinsky que habìa sido condenado por asesinar a su padre para convertirse en heredero. Casi 10 años después de este encuentro, Dostoievski se enteró de que Ilyinsky había sido injustamente condenado y más tarde exonerado cuando el verdadero asesino confesó su crimen. El impacto de este encuentro en el autor es bien claro en la novela, ya que es el principal vehículo de la trama. Muchas de las características físicas y emocionales del personaje Dmitri Karamazov son muy parecidas a las de Ilyinsky.

Es una novela densa, que pasa de la disertación filosófica al monólogo; del tempo lento, moroso, y del argumento laxo, a la rapidez y tensión de la narración de un crimen. El análisis psicológico de los personajes es exhaustivo y las personalidades muy marcadas, irrepetibles.

Se desarrolla en la Rusia de finales del XIX, en un ambiente burgués acomodado. Los protagonistas, aun teniendo cubiertas sus necesidades materiales, carecen del amor familiar, porque pierden muy pronto a sus madres (son hermanos de diferentes esposas). El padre es un ser ruin, que los deja en manos de criados, y que les incita a la vida depravada y dispensiosa. De ahí las taras morales de casi todos ellos.

Un clásico en todos los sentidos.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Kafka en la orilla.


Si tuviera que ponerle un adjetivo a la escritura de Murakami sería frío, frío en los sentidos. Con su provocadora apariencia de desidia e indiferencia, obliga a quien lo lee a buscar algo más que una buena historia y sonreír con sus guiños a Carver y, en esta ocasión, también al Paul Auster de “El Palacio de la Luna”. Los libros de Murakami nos obligan a buscarnos a nosotros mismos en lo que queda del relato.

“A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y no guarde relación contigo. Esta tormenta en definitiva eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como esta.
Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillos se tratase……
Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.”

La novela es un relato de esas tempestades entre las que destaca la del joven quinceañero Kafka Tamura, pero no se quedan atrás las de otros personajes unidos por el azar y el destino como la Señora Saeki, el viejo Nakata que goza de la capacidad de hablar con los gatos y el camionero Hoshino.
La escena en la que se ve como Jhonny Walker obtiene las almas de los gatos es tremenda y no apta para todos los públicos.

Y es que ya lo dice el autor: “La vida es una metáfora”

sábado, 17 de marzo de 2007

La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach



"Este libro, cuya primera edición apareció en forma anónima, atribuido a su segunda mujer, la soprano Ana Magdalena, nos presenta una imagen exacta, humana y psicológica de la vida y obra de Juan Sebastián Bach. Nos da a conocer al Bach hombre en su vida cotidiana: la disciplina del artista, sus alegrías, sus sinsabores así como las fuerzas materiales y espirituales que impulsaron a este hombre tierno, apasionado y vital, en su destino y en su obra, y que afloraron a la superficie en una sublime armonía".
Es breve y se lee con facilidad, aunque algunas apreciaciones musicales sean sólo para expertos (y no es mi caso). "La pequeña crónica" es un poemilla de amor conyugal, con una mujer tan enamorada y difuminada por el carisma de su marido, que no podía terminar de creer que realmente lo hubiera escrito ella.
San Google me dio la razón. En primer lugar, porque no fue ella, sino una escritora romántica del siglo XIX quien escribió la novelita. Esther Meynell, que pasa por ser una musicóloga inglesa, y que publicó el libro en inglés en 1925, de forma anónima, aunque ante el éxito de ventas obtenido, se dice que se vio obligada a reconocer su propia autoría.
Y desde entonces se publica así, tal y como sucede con las traducciones francesa y alemana que pueden adquirirse hoy en día en los países en los que se hablan estas lenguas. En el caso especifico del idioma alemán, la traducción más antigua que he podido hallar data de 1957.
Sin embargo, en castellano, la Editorial Juventud -octava edición, 1998, traducción del alemán de Carlos Guerendiain- no señala autor o autora. Quizá porque es más romántico así, o porque se vende mejor un libro cuya autora podría ser la esposa del personaje biografiado.
Finalmente, la pobre Ana Magdalena no fue bien tratada por su hijastros, cuando enviudó, y vivó de limosna los años que sobrevivó a su marido. Parece ser que las cosas no fueron realmente tan fáciles como la crónica cuenta:

Para qué leemos






Para vivir más. Para detener el tiempo. Para saber que estamos vivos. Para saber que no estamos solos. Para saber. Para aprender. Para aprender a pensar. Para descubrir el mundo. Para conocer otros mundos. Para conocer a los otros. Para conocernos a nosotros mismos. Para compartir un legado común. Para crear un mundo propio. Para reír. Para llorar. Para Consolarnos. Para desterrar la melancolía. Para ser lo que no somos. Para no ser lo que somos. Para dudar. Para negar. Para afirmar. Para huir del ruido. Para combatir la fealdad. Para refugiarnos. Para evadirnos. Para imaginar. Para explorar. Para jugar. Para pasarlo bien. Para soñar. Para crecer...

viernes, 9 de marzo de 2007

El vendedor de saris.

Con un estilo ligero que recuerda a Arundhati Roy, la joven escritora Rupa Bajwa nos traslada al Punjab, sumergiéndonos en un mundo de hoy que convive con el de ayer.

Ramchad es un joven vendedor de saris (preciosas las escenas en las que descalzo y sentado en el suelo se los muestra a las acaudaladas clientas) cuya existencia está marcada por una azarosa desgracia.

Su vida monótona y solitaria cambia cuando decide recuperar el futuro que para él habían soñado sus padres y que creía perdido para siempre. Sus esfuerzos por aprender, de una forma tragicómica, le llevana a encontrar su dolor reflejado en el de los otros.

Y así "descubrió al otro ser que había en él, el Ramchand oculto, verde azulado y misterioso, que a veces pensaba que las cosas no tenían sentido y otras que se acercaban a la lógica de forma peligrosa”.

Es el descubrimiento de que el dolor cuando se manifiesta en toda su crudeza, tiene el poder de paralizarnos y destruir toda esperanza. Lo peor que puede suceder es, precisamente, que sea interiorizado como fuerza inapelable y se acabe instalando en nosotros. Su afán por encontrar la justicia y exorcizar la desgracia le sumergen en una lucha desesperada, en una guerra sin cuartel contra la ansiedad que le envuelve y no le deja vivir, que solo acaba cuando consigue cejar en su empeño y acepta lo inaceptable, tragándose el dolor y rindiéndose a la evidencia: las cosas son como son y no se pueden cambiar.

domingo, 11 de febrero de 2007

Reflejos de un ojo dorado




De este libro de soledades compartidas y amores equivocados, me quedo con unas frases:


"....no podía pensar en ella sin sentir una emoción intensa de amor y pena que era como un peso insoportable sobre su pecho. No era verdad que el tiempo pudiera atenuar el dolor de aquella pérdida. Ahora tenía un mayor domino sobre si misma, y eso era todo"


Ah! Y también con esas coincidencias austerianas: Carson McCullers murió de la misma forma que una de las protagonistas, 26 años después.